martes, 23 de febrero de 2010

Los Tiempos de la narración, según la Teoría de Harold Weinrich

Weinrich distingue distintos modos de representar la realidad: como narración o como comentario. Esta diferencia le permite al sujeto que narra distanciarse o aproximarse a los hechos presentados a partir de la utilización de los paradigmas verbales que son propios de una y otra modalidad enunciativa. Al mundo narrado le corresponde como tiempo base el pretérito perfecto simple, el pretérito pluscuamperfecto es usado dentro del mismo modelo para señalar acciones anteriores a las acciones principales, y el condicional para representar las acciones futuras. Al mundo comentado, le corresponde, en cambio, el presente como tiempo base, el pretérito perfecto para las acciones anteriores al comentario y el futuro simple para la prospección. A estas distinciones hay que agregar una tercera, la puesta en relieve, que corresponde a las acciones secundarias, es decir, a todo aquello que está como dijimos subordinado a la acción principal. El tiempo y aspecto verbal correspondiente para esas caracterizaciones es el pretérito imperfecto. Veamos algunos ejemplos.
En el relato de Bioy Casares, los verbos “presentó”, “advirtió”, “huyó”, “discurrió”, “dijo” conjugados en pretérito perfecto simple trazan la línea de los acontecimientos. Los verbos “paseaba”, “abundaba”, “bebía”, conjugados en pretérito imperfecto construyen el marco en que esas acciones se desarrollan. Los dos enunciados en presente encierran, en este caso puntual, comentarios de distintos sujetos. El primero es del narrador. El segundo pertenece a uno de los personajes.
Para concluir estas consideraciones sobre la narración, es importante desarrollar la noción de pacto ficcional .Este concepto es planteado por Umberto Eco quien postula que autor y lector de ficción convienen en ciertos cánones: el autor finge que los hechos que cuenta ocurrieron, el lector suspende la incredulidad, finge lo mismo acerca de esos hechos. A su vez, cada tipo discursivo narrativo tiene cláusulas propias que suscriben autor y lector. El pacto ficcional supone que el lector suspende sus juicios de verdad frente a los hechos que se le narran y a su vez le permiten interrogarse sobre la verosimilitud- lo que parece verdadero- que también remite a lo admitido por las convenciones de los tipos discursivos.

3 comentarios:

  1. Sumamente interesantes los artículos que publicas, principalmente para nosotros los escritores. Bien hecho y adelante, tienes un nuevo seguidor

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  2. La narración no en todos los casos supone un pacto ficcional, ya que una anécdota personal es también contado en modo narrativo, y es un hecho de la realidad.

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