martes, 23 de febrero de 2010

El modelo triádico de Gerard Genette

El modelo que Genette presenta en Figuras III, en 1972, se distingue del resto de la producción estructuralista en virtud de reconocer la insuficiencia del esquema dicotómico mantenido hasta ese momento e inaugurar un modelo triádico que incluye nuevas categorías.
Genétte distingue, en el texto narrativo, tres instancias:

• La historia es el conjunto de los hechos o acontecimientos narrados, presentados de acuerdo a un orden lógico y cronológico -en el cual jamás podrían sucederse, ya que algunos hechos ocurrirán simultáneamente, pero la narración no permite dar cuenta de ello. La historia no es un objeto sino un concepto que señala el significado o contenido narrativo.
• El relato es el discurso oral o escrito que materializa la historia, es decir, el texto narrativo concluido que conforma un todo significante. Las teorías de análisis del discurso lo denominan enunciado o texto.
• La narración es el hecho o acción verbal que convierte a la historia en relato; es el hecho narrativo productor; y, por extensión, la situación real o ficticia en que se produce el acto narrativo. En los textos narrativos es una situación ficcional.

La historia y la narración no existen, para el lector, si no es por mediación del relato.

Los actuales estudios narratológicos, que se dedican especialmente a la elucidación de la construcción del sentido en los textos, privilegian la aplicación del modelo triádico de Genette como metodología conceptual básica para este tipo de análisis.

Gerard Genette mantiene el concepto estructuralista a partir del cual el sentido se construye al identificar las relaciones entre los distintos niveles. Por lo tanto, en su teoría, afirma que la articulación entre los niveles de la historia con el relato, la narración con el relato y la historia con la narración se puede estudiar mediante la observación y el análisis de tres instancias o categorías que surgen de las relaciones anteriores:

• Tiempo, que expresa las relaciones posibles entre el Relato y la Historia.

• Modo, o modalidades (formas y grados) de la “representación” narrativa en que se expresan las relaciones entre la Narración (o situación de enunciación) y el Relato (o texto).

• Voz: se refiere a la forma cómo se encuentra implicada, en el Relato, la propia Narración como instancia narrativa. En ella se encuentran sus dos protagonistas: el narrador y su destinatario, real o ficticio. La Voz designa una relación con el sujeto (y, de forma más general, la instancia) de la enunciación.

Por lo tanto, estas categorías (Tiempo, Modos y Voz) se relacionan con las anteriores (Historia, Relato y Narración) de la siguiente forma:
Tiempo y Modo funcionan, las dos, en el nivel de las relaciones entre H y R; mientras que la Voz designa, a la vez, las relaciones entre narración y R y entre narración e H.
Las categorías de Tiempo, Modo y Voz –que expresan, a su vez, las relaciones entre Historia, Relato y Narración- pueden ser observadas únicamente en el Relato ya que éste es el objeto concreto. Como decíamos arriba, “la historia y la narración no existen, para el lector, si no es por mediación del relato”. Por lo tanto, Genétte afirma que debe realizarse el “Discurso del Relato”.

TIEMPO

Genette propone analizar el tratamiento del Tiempo en el Relato a partir de las alteraciones que se presentan de acuerdo a las relaciones entre el Tiempo de la Historia (TH) y el Tiempo del Relato (TR); y, por otra parte, entre el TR y el Tiempo de la Narración (TN). Las alteraciones producidas siempre estarán en función de producir un determinado efecto de sentido.
Las alteraciones son agrupadas en tres tipos diferentes: distorsiones de orden, de velocidad y de frecuencia.

Distorsiones de Orden

Tienen que ver con la decisión del narrador de alterar la secuencia cronológica de la historia. Puede adelantar acontecimientos o interrumpir el fluir de los hechos para evocar un hecho anterior, es decir, producir anacronías.

Anacronías son las diferentes formas de discordancia entre el orden de la H y el orden del R. La posibilidad de incorporar al relato anacronías supone la existencia de una especia de GRADO CERO –o “tiempo base”-, que sería un estado de perfecta coincidencia temporal entre el tiempo de la H y el tiempo del R. Hablaremos del alcance de la anacronía, de acuerdo a su relación con el presente; y de amplitud, de acuerdo a la duración de la historia que abarque.
Relato primero: se denomina así el nivel temporal de R con relación al cual una anacronía se define como tal; es el conjunto del contexto.

Las anacronías posibles pueden ser: analepsis y prolepsis.

• Analepsis: es un relato segundo realizado en forma retrospectiva. Puede estar a cargo del narrador extradiegético o de cualquiera de los personajes de la Historia.
• Prolepsis: es una alteración en el orden temporal del Relato que implica un adelanto, una anticipación de sucesos en relación con los que se narran en el tiempo base. Es un relato segundo prospectivo. La anticipación es menos usual. Se presenta, no obstante en los textos predictivos o apocalípticos. Como en el caso anteror, Genette distingue entre internas y externas.

Distorsiones de Velocidad (o Duración)

En el análisis de la velocidad, los dos tiempos que actúan como referentes son el TH y el TR. El narrador puede presentar los hechos que han ocurrido durante diez años consecutivos en una sola frase; o detallar minuciosamente, a lo largo de varias páginas, un gesto que tuvo lugar en un instante (como el caso del narrador de En busca del tiempo perdido).
Genette propone analizar la relación entre TH y TR comparando el lapso temporal al que alude la historia y la cantidad de espacio físico –en el texto, es decir, páginas, renglones o palabras- que el relato le adjudica.
Este tipo de discordancia entre la velocidad del TH y el TR da lugar a cuatro clases de alteraciones de duración: escena, pausa descriptiva, resumen o sumario y elipsis.
Genétte hablará de la existencia de cuatro formas fundamentales del movimiento narrativo. Los extremos son la elipsis y la pausa descriptiva; y los intermedios, la escena -la mayoría de las veces, dialogada (con un movimiento determinado, al menos en principio)- y el sumario o resumen, entendido como forma de movimiento variable que abarca con gran flexibilidad de régimen todo el campo comprendido entre la escena y la elipsis.

Distorsiones de Frecuencia

Frecuencia narrativa se refiere a las relaciones de frecuencia (o más sencillamente, de repetición) entre los hechos sucedidos y los hechos narrados. Las posibilidades de frecuencia pueden reducirse a cuatro tipos virtuales: acontecimiento repetido o no; enunciado repetido o no.
El Relato (el texto) puede presentarse de la siguiente forma:

• Relato Singulativo: se narra una vez lo que ha ocurrido una vez en el nivel de la historia (1R/1H);
• Relato Singulativo anafórico: contar n veces lo que ha ocurrido n veces (nR/ nH);
• Relato Iterativo: contar n veces lo que ha ocurrido una vez (nR/1H);
• Relato Repetitivo: contar una vez lo que ha ocurrido n veces (1R/nH).

MODOS

• Relato de acontecimientos
• Relato de palabras
• Perspectiva o punto de vista restrictivo



Otras conceptualizaciones



Genette prefiere evitar los términos “visión”, “campo” y “punto de vista” para utilizar el término más abstracto de FOCALIZACIÓN.

• Relato no focalizado o de focalización cero: el relato clásico.
• Relato de focalización interna:
a- Fija: no se abandona casi nunca el punto de vista con que se inició. Su restricción de campo es particularmente espectacular.
b- Variable: el personaje focal es primero uno y luego otro; o
c- Múltiple: como en las novelas epistolares, en las que se puede evocar el mismo acontecimiento varias veces según el punto de vista de varios personajes epistológrafos.

• Relato de focalización externa: el héroe actúa ante nosotros sin que nos permita, en ningún momento, conocer sus pensamientos ni sus sentimientos. (Dashiel Hammett).

• El empleo de la “1ª persona”, es decir, la identidad de persona del narrador y del protagonista no entraña una focalización del relato en éste.

• Doble focalización: una focalización en las acciones visibles y audibles en un centro, pero que, en cambio, en cuanto a los pensamientos y los sentimientos, está enteramente focalizada en un personaje (Marcel cuando espía a la señorita Vinteuil, el testigo adivina los pensamientos del otro.

VOZ

Genette parte del concepto de Benveniste, de buscar la “subjetividad en el lenguaje”, es decir, pasar del análisis de los enunciados al de las relaciones entre dichos enunciados y su instancia productora: lo que hoy se llama su enunciación. (Figuras, 271)
Genette introduce tres categorías que se relacionan con la Voz: el tiempo de la narración, los niveles narrativos y la persona.
Tiempo
Se especifica el tiempo de la narración y no el lugar. Existen cuatro tipos de narración, de acuerdo a su posición temporal:

• Narración ulterior: es el relato de hechos pasados.
• Narración anterior: es el caso del relato predictivo (profético, apocalíptico, etc.)
• Narración simultánea: relato en presente. Es el caso de la literatura objetiva, la escuela de la mirada, el nouveau roman.
• Narración intercalada entre los momentos de la acción. Existe una distancia temporal mínima entre los hechos y el relato. Es el caso de “El extranjero”.

También se habla de Narración en primer grado, cuando la voz se relaciona con el narratario en primer grado, es decir, con el lector del relato; y de Narración en segundo grado cuando narra un personaje.

Niveles narrativos
Lo que separa el acto narrativo de la acción contada es una especie de umbral figurado representado por la propia narración. Es una diferencia de nivel que se define de la siguiente forma: “todo acontecimiento contado por un relato está en un nivel diegético inmediatamente superior a aquél en que se sitúa el acto narrativo productor de dicho relato”.



Para simplificar y operativizar la teoría se preferirá hablar de Narrador afuera de la historia (en 3º persona –omnisciente o focalizado) o narrador adentro de la historia (en 1º persona –protagonista o testigo). No obstante esto, la observación de los distintos niveles narrativos, deberá ser atendida a los efectos de identificar la presencia del relato metadiegético (según Genette) o enmarcado (según la terminología tradicional).

Los Tiempos de la narración, según la Teoría de Harold Weinrich

Weinrich distingue distintos modos de representar la realidad: como narración o como comentario. Esta diferencia le permite al sujeto que narra distanciarse o aproximarse a los hechos presentados a partir de la utilización de los paradigmas verbales que son propios de una y otra modalidad enunciativa. Al mundo narrado le corresponde como tiempo base el pretérito perfecto simple, el pretérito pluscuamperfecto es usado dentro del mismo modelo para señalar acciones anteriores a las acciones principales, y el condicional para representar las acciones futuras. Al mundo comentado, le corresponde, en cambio, el presente como tiempo base, el pretérito perfecto para las acciones anteriores al comentario y el futuro simple para la prospección. A estas distinciones hay que agregar una tercera, la puesta en relieve, que corresponde a las acciones secundarias, es decir, a todo aquello que está como dijimos subordinado a la acción principal. El tiempo y aspecto verbal correspondiente para esas caracterizaciones es el pretérito imperfecto. Veamos algunos ejemplos.
En el relato de Bioy Casares, los verbos “presentó”, “advirtió”, “huyó”, “discurrió”, “dijo” conjugados en pretérito perfecto simple trazan la línea de los acontecimientos. Los verbos “paseaba”, “abundaba”, “bebía”, conjugados en pretérito imperfecto construyen el marco en que esas acciones se desarrollan. Los dos enunciados en presente encierran, en este caso puntual, comentarios de distintos sujetos. El primero es del narrador. El segundo pertenece a uno de los personajes.
Para concluir estas consideraciones sobre la narración, es importante desarrollar la noción de pacto ficcional .Este concepto es planteado por Umberto Eco quien postula que autor y lector de ficción convienen en ciertos cánones: el autor finge que los hechos que cuenta ocurrieron, el lector suspende la incredulidad, finge lo mismo acerca de esos hechos. A su vez, cada tipo discursivo narrativo tiene cláusulas propias que suscriben autor y lector. El pacto ficcional supone que el lector suspende sus juicios de verdad frente a los hechos que se le narran y a su vez le permiten interrogarse sobre la verosimilitud- lo que parece verdadero- que también remite a lo admitido por las convenciones de los tipos discursivos.

El concepto de TRANSTEXTUALIDAD, de Gerard Genette

Gérard Genette, utiliza el concepto de Transtextualidad para definir la trascendencia textual del texto. Transtextualidad es todo aquello que relaciona, manifiesta o secretamente, a un texto con otros. Reconoce cinco tipos de Transtextualidad: Paratextualidad, Metatextualidad, Arquitextualidad, Hipertextualidad e Intertextualidad.

Paratextualidad
Es la relación que el texto en sí mantiene con su "paratexto": títulos, subtítulos, prólogos, epílogos, advertencias, notas, epígrafes, ilustraciones, faja... También puede funcionar como paratexto los "pretextos": borradores, esquemas, proyectos del autor.

Metatextualidad
Es la relación de "comentario" que une un texto a otro del cual habla y al cual, incluso, puede llegar a no citar. La crítica es la expresión más acabada de esta relación metatextual.

Arquitextualidad
Es la relación del texto con el conjunto de categorías generales a las que pertenece, como tipos de discurso, modos de enunciación o géneros literarios. A veces esta relación se manifiesta en una mención paratextual (Ensayos, Poemas, La novela de dos centavos), pero, en general, es implícita, sujeta a discusión y dependiente de las fluctuaciones históricas de la percepción genérica.

Hipertextualidad
Existe un texto original llamado Hipotexto del cual deriva otro llamado Hipertexto.
El que nos llega a nosotros, los lectores, es el texto derivado o hipertexto. El hipotexto está presente sólo implícitamente.

a. El Hipertexto puede derivar por transformación.

Un texto deriva de otro, en el cual "se inspira", para transformarlo de alguna manera. La transformación siempre es simple y directa. En la transformación, el hipertexto (o texto derivado) se aparta del texto original buscando una creación con características y sentido propio. Las formas de efectuar la transformación son las siguientes:

Parodia: el hipertexto efectúa una transformación mínima del hipotexto. Su intención es lúdica (juego). "... Tanto va el cántaro a la fuente que, al final, se llena..."

Travestimiento: es una transformación de estilo cuya función es satírico (degradante). Por ejemplo: se conserva la acción, es decir: el contenido fundamental de un texto, pero se transforma su estilo. "...la princesa está triste..." y "...la percanta está triste..."

Trasposición: esta transformación es seria y es la más importante de todas las prácticas hipertextuales. La amplitud textual y la ambición estética o ideológica del hipertexto llevan a ocultar o a hacer olvidar su carácter hipertextual. El hipertexto se aparta de su hipotexto.

b. El Hipertexto puede derivar por Imitación

Es también una transformación, pero más compleja e indirecta, ya que exige la constitución previa de un modelo de competencia genérica capaz de engendrar un número indefinido de imitaciones. Para imitar hay que adquirir un dominio, al menos parcial, de los rasgos que se ha decidido imitar. Por lo tanto decimos que la imitación acerca el hipertexto al hipotexto, no pierde las características del texto base. También tenemos tres tipos de Imitación:

Pastiche: es la imitación de un estilo con una finalidad lúdica. Una vez constituido el modelo de competencia, o idiolecto estilístico que se tiende a imitar, el pastiche puede prolongarse indefinidamente.
Caricatura: es un pastiche satírico, cuya forma generalizada es "A la manera de..."
Continuación: es una imitación seria de una obra que tiende a prolongarla o complementarla.

Esquema de la Relación HIPERTEXTUAL



Intertextualidad

Es la relación de co-presencia entre dos o más textos; esto significa que en el hipertexto aparece el hipotexto. Esta co-presencia puede manifestarse de las siguientes formas:

Cita: es su forma más explícita y literal. Consiste en utilizar en un texto unas palabras o párrafos de otro texto del mismo autor o de otro autor, aclarando de quien es la cita y resaltando lo citado con otro tipo de letra o con comillas.

Plagio: se toman palabras o párrafos sin indicar que le pertenecen a otro autor. En este caso, el lector es engañado por el autor. El plagio está penado por la ley.

Alusión: estamos ante el mismo caso pero el autor de por supuesto que el lector conoce el hipotexto y comprenderá la alusión. Si el lector (o espectador) no posee el conocimiento del texto base, no se realiza la comprensión plena del mensaje del hipertexto. Este recurso es muy usado en la actualidad, en la literatura y en la publicidad así como en plástica y música.